lunes, octubre 31, 2011

Estábamos todos en una habitación,

cuando de pronto el Chapo llegó,

gritando con feroz emoción

-¡De aquí nadie se mueve, todo es un complo,

es la hora de morir pues así lo digo Yo!-

Todos con terror y desazón.

Mirándonos con repulsión

alzo la mano y grito

-¡Han de morir! O no me llamo Joaquín-

un silencio mortal nos envolvió

pues que culpa teníamos nosotros de su error.

-¡Eres narcotraficante y un asesino por Dios!-

gritamos con dolor.

-Sólo soy el némesis de un pendejon,

pues su gobierno nunca legitimó,

ahora busca salvación con mi aniquilación.

Sólo soy un artesano de terror,

un creador de oportunidades para los pobres…

así soy Yo.

No me vean con terror,

lo único que quise fue lo mejor-

¡imploramos salvación!

Llegando por atrás la huesuda con gran ánimo repitió

- Aquí el único que muere eres tú por barrigón

y por tener un cártel de terror.

¿No has tenido mucho con el horror?

¿No sufres con tanta sangre por error?-

y de las sombras resurgió

nuestro querido chaparrón,

enalteciendo su voz, proclamó

-¡Viva la huesuda! por fin nos libró-

un silencio hondo se marcó

pues todos queríamos su desaparición

al igual que el Chapo, Felipillo era un traidor.

-¡Todos en contra del chaparrón!-

gritaban con emoción,

con palo en mano,

todos corretearon a Calderón.

La huesuda se hizo presente y gritó.

-A ver hijos de la chingada,

aquí la que decide soy Yo,

Me llevo al chaparrón por convicción,

pues el muy pendejo a unos santos me mandó,

ese Felipillo es un idiota sin razón-

Todos gritaron con fervor

- Muerte al Chaparro,

muerte al traidor,

muerte por muerte,

en este Noviembre por favor.

Y así es cómo todo terminó,

Calderón y el Chapo murieron por amor

pues los muy desgraciados

eran celosos amantes de pasión.

La huesuda de un gran cáncer nos salvó.

Todos revoloteando de la emoción

festejamos con pulque de sabor.

Ahora al salir a las calles ya no tendremos temor,

pues el riesgo se acabó.

¡Viva México! Por favor.