Todo sucede por algo. Esto es suceso de una vida, esa vida que esta pasando ahora... y no se detendrá.
martes, abril 27, 2010
Alucinación.
Verso a un drogadicto.
Pastillas.
No sé si creer en tanta felicidad, si sea verdad, si es que esta realidad la puedo pensar y acariciar con la punta de mis dedos; o sólo es el efecto de tantas pastillas de colores, pastillas que el único deber que tienen es hacerme reír, aún cuando pienso en ti. Reír... reír mi único objetivo, me rio de lo que me decías, de tus palabras vacías, de cada te amo que me susurrabas, de tantas caricias al aire.
Nunca entregaste el corazón, al menos no cómo lo hice yo. No tengo coraje, tan sólo risas que callan tu ausencia, tu estúpida ausencia. Pero mírame reír, recuerda que no sólo eras tú mi felicidad, hay más cosas y entre ellas están las pastillas.
Recuerdo.
Tú.
Dulces
El día que se me ocurrio ir a dónde podría conseguir algunos de esos dulces, esos dulces que alegran a cualquiera; que hacían de mi una persona sonriente, capaza de disfrutar una felicidad radiante. Sin sospechar mi suerte, encontré una sombra... si la de "e", al observarla no podía pensar en nada, me quedé absorta, impresionada de la forma en la que se desenvolvía junto con el viento, su encantadora obscuridad me embrutesio, me desequilibró. Sentí que todos mis sentidos se abrumaban, que todo lo real había dejado de existir por algunos instantes, los mismos en que mi atención se concetraba en él.
Tuvimos mucho tiempo para ser felices y lo fuimos. Los dos tratamos de inventar ese amor que se desea, que se escribe en las novelas, sólo logramos inventar nuestro amor, nuestra felicidad. Cómo toda llama, nuestro amor llego a su final. Se fue apagando, nuestra luz ya no tenía fuerza, los ecos de tu voz ya no eran compatibles con los míos. Ya no había amor, o al menos eso derían los extraños, los que eran espectadores de nuestra historia, de nuestra amor. Ya ni compartiamos el frio de nuestros cuerpos.
Lo único que nos seguía uniendo era el gusto por esos dulces que nos podian eloquecer de felicidad.
...¿?
domingo, abril 18, 2010
El principio
Paso tiempo, y todo lo que nunca imagine empezó a inundar mi cabeza de ilusiones de sueños. Un día, todo aquello que ya me imaginaba se hizo realidad, pues él también tenía grandes ilusiones conmigo.
Tuvimos dos años de un verdadero amor, de esos amores que se creen ocultos en novelas, en historias fantásticas; lo nuestro era tan fantástico, tan hermoso, después de no imaginarme a su lado, ya no podía imaginar su ausencia.
Pero cómo se han de imaginar, tuvo final, al menos fue un final feliz de esos que no crees tener con nadie, nunca. Él y Yo, nunca prometimos nada en concreto, supongo que eso ayudo a que no doliera tanto la ruptura.