Recostada en mi cama, te vi entrar a la habitación con paso decidido, te pregunté que hacías ahí, solo escuché -silencio, nuestro amor se desarrolla mejor en el silencio-
Deje caer mi cabello sobre tu pecho, abrace tu cuerpo como aquel premio anhelado.
Bese tu rostro, me regalaste sólo un beso en la frente.
Dormí profundamente.
Desperté abrazando la almohada.
¿Quién eres?
No sé.
La palabra... Silencio.
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Se chulo y construyeme nuevos horizontes.