Llegó Lucí a mi vida, a mi cuarto… a mi cama.
Me tomó como cada noche, sin preguntar, sin esperar reproche alguno.
Siempre me toma y me deja ahí tirada, sin sentido, con su aroma impregnada en la ropa, con la melancolía brotando de mi entrepierna… con la sensación de vacío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se chulo y construyeme nuevos horizontes.